LEGADOS
- Andrea Peña
- 17 abr
- 3 Min. de lectura
Actualizado: hace 3 días
PARA LAS BATALLAS INVISIBLES
En la contemporaneidad, la maternidad se enfrenta a una desconexión profunda, influenciada por factores sociales, culturales y económicos. La modernidad ha impuesto un ritmo de vida acelerado, donde las exigencias laborales, la independencia financiera y la presión por el éxito personal han transformado la experiencia de maternar, alejándola de su dimensión comunitaria y ancestral. Es donde trato de plasmar este viaje a travez de la pintura y mi proceso creativo.

Ahora exploro esa sabiduría interna perdida, un deseo de re-conectar con la esencia maternal a través del arte y el encuentro con la tribu femenina. Inspirada en las estructuras de apoyo de los antepasados, donde la maternidad se vivía en comunidad —entre madres, abuelas, hermanas y amigas—, en mi trabajo quiero revelar los poderes para ganar esas batallas silenciosas a la que muchas mujeres se enfrentan hoy al criar a sus hijos sin una red cercana.

Desafiando las expectativas impuestas por la sociedad, donde se espera que la mujer sea simultáneamente madre perfecta, profesional exitosa e independiente, transformo el cansancio, la culpa y el agotamiento en una invitación a abrazar la sombra de la maternidad. A través de procesos creativos basados en la meditación, la presencia y la conexión con lo femenino, busco que mis procesos creativos y mi obra se convierta en un espacio de reflexión y sanación.
En la exploración, cuestionar cómo la institucionalización de la crianza ha desplazado la intuición materna, desconectándme de generaciones enteras. Mi trabajo también interpela la cultura del individualismo, donde la maternidad se vive en aislamiento, en búsqueda del sostén de una comunidad.

Recurro al arte como un puente hacia la memoria ancestral, un lenguaje en el que las batallas invisibles de las madres a lo largo de la historia se transforman en símbolos, rituales y dinámicas que preservan la sabiduría, la conexión con la naturaleza y los vínculos profundamente humano en nuestra vida actual. El proceso creativo, ligado a los ciclos naturales, se convierte en un testimonio visual de mi propia experiencia materna, plasmando en cada obra la profundidad de este viaje.

Estos legados no sólo mantienen viva nuestra identidad cultural, sino que nos invitan a recordar la importancia de lo simple y lo cotidiano. El legado de nuestras ancestras como madres se refleja profundamente en los rituales y dinámicas caseras que preservan la sabiduría, la conexión con la naturaleza y los vínculos familiares. Algunos de estos legados incluyen:

Rituales de cuidado y sanación como remedios caseros, uso de plantas medicinales, infusiones y ungüentos para cuidar la salud familiar. Baños de hierbas, para aliviar enfermedades o purificar el espíritu, especialmente en momentos de transición como el posparto o cambios de estación. Sobadas y masajes, técnicas transmitidas de generación en generación para aliviar dolores físicos y emocionales.
Dinámicas en torno a los alimentos, la cocina como espacio sagrado para preparar alimentos no solo como sustento, sino como una forma de nutrir el alma, cargados de intención y amor. Recetas heredadas, platillos tradicionales que honran la memoria de las generaciones pasadas y los ciclos de la tierra. La conexión con el tiempo, rituales para sembrar, cosechar y agradecer por los alimentos.

Cuidado y crianza desde el amor colectivo. Crianza compartida, en comunidad como red de apoyo, donde las mujeres se cuidaban mutuamente y compartían la crianza de los niños. Narración de historias y relatos que transmiten valores, enseñanzas y cosmovisiones a los más pequeños. El tejido de vínculos y enseñar actividades como bordar, tejer o crear, para mantener la unión familiar y transmitir la importancia de la paciencia y la colaboración.

Conexión con lo sagrado y lo espiritual. Altares familiares y lugares en casa para honrar a los ancestros y agradecer a la naturaleza. Rituales de paso y celebraciones en torno a nacimientos, el nombre, cambios de ciclo (como la menarquía) y despedidas de la vida.
Cantos y rezos, Prácticas para pedir protección, agradecer y conectar con la espiritualidad.
Enseñanza de valores a través de lo cotidiano, Trabajo con intención, realizar las tareas del hogar con dedicación y atención al detalle como acto de amor. Resiliencia y fortaleza, mostrar cómo enfrentar desafíos desde la creatividad y la unión familiar. Amor por la naturaleza, Inculcar el respeto por la tierra, sus ciclos y sus regalos.
Estos legados no solo mantienen viva nuestra identidad cultural, sino que nos invitan a recordar la importancia de lo simple, lo cotidiano y lo profundamente humano en nuestra vida maternal.
Visita la colección completa aqui
Ejercicio de arteterapia para trabajar el linaje materno.




Comentarios